jueves, 25 de marzo de 2010

El hombre del taxi

Hay taxistas en Rabat de edad desconocida, de carne enjuta y seca y piel tostada surcada por mil arrugas. El hombre del taxi de ayer irradiaba una fragilidad humilde, casi ausente. Tenía marcadas facciones debidas sin duda a la falta de alimento: ojos hundidos de mirada oscura pero de limpio mirar, pómulos poco carnosos, labios apagados y boca sin dientes, cuello estrecho y pellejudo, pelo escaso, blanquecino y ralo. Sus manos de dedos artríticos conducían un Fiat color azul eléctrico casi tan viejo como el conductor. Se aferraba al volante con afán, descansando sobre él todo el peso de su cuerpecillo, del mismo modo que haría cualquier anciano sobre un bastón. Debía de rondar los 80 años.

Conducía su taxi con parsimonia, casi a riesgo de ahogar el motor. La aguja del cuentakilómetros no alcanzaba los veinte por hora. Se percibía en él la inseguridad propia de quien se se siente viejo y vencido por el paso de los años. Cada vez que otro automóvil lo rebasaba, ocupando de súbito su carril, soltaba una mano temblorosa del volante y la giraba lentamente con elegancia, a modo de interpelación, mientras ahogaba unas palabras que su cansada garganta era ya incapaz de pronunciar.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Vida en un Oasis

Este fin de semana he estado de acampada en un oasis cualquiera, a la orilla de un río cualquiera, al sur de Marruecos. El oasis en cuestión se llama Arbaa Aït Ahmed, en Imuraid. La idea preconcebida que yo tenía de un oasis era la de un remanso de agua en medio de un interminable desierto de arena. Este oasis, sin embargo, era en realidad un pequeño valle a la orilla de un río y a primera vista apenas se diferenciaba de cualquier valle de la meseta de España. Era la abundancia de palmeras, arganeros y cactus la que hacía recordar que estábamos en Marruecos.
Nos alojamos en un bivouac, un cuartel militar abandonado de los años 30, época del colonialismo francés. Es un cuartel en ruinas en cuya explanada han acondicionado un campamento de jaimas bereberes para alojar a los visitantes.
En realidad es un proyecto de ecoturismo,lo que supone que a) no hay luz eléctrica; b) no hay nada a cubierto para resguardarte de la lluvia; c) los wc son letrinas formadas por un cubo de plástico con una tabla con agujero y una tapa de water y tirar de la cadena consiste en echar una paletada de serrín al cubo; d) el agua corriente consiste en un bidón de mil litros que recoge agua de lluvia y la distribuye a la temperatura que decide Manolé alias Lorenzo.
A ello hay que añadir que acababa de pasar una riada hacía unos días y se había llevado por delante animales, palmeras y plantas varias, dejando tras sí un manto de guijarros y tierra amontonados. A ello hay que añadir que la riada debía de haberse llevado también la comida, que aunque sabrosa y preparada al estilo tradicional (hagazas de pan de leña, tajine de pollo con verduras, ensalada de queso de cabra realmente deliciosa) era algo escasa; como muestra cabe decir que una fuente de fruta para siete personas contenía 2 plátanos, 1 naranja y 1 manzana cortados a rodajas, ¡con lo barata que es la fruta -bueno, sólo ese tipo de fruta- aquí en Marruecos!
No obstante, el paisaje esa espléndido, con un río apenas naciente y serpenteante por entre las piedras, lo suficientemente profundo para poder tomar un baño y lo suficientemente poco ancho como para poder cruzarlo a nado. Por el camino, pastores con sus ovejas y cabras trepando a los arganes para comer sus hojas.

P.D.: mil requetemil perdones por no haber escrito antes, ¡no os podéis imaginar el poco tiempo que me queda libre! Gracias a todos los que me habéis dejado mensajes preguntándoos si se me había tragado la tierra. Mil gracias :-)

jueves, 7 de enero de 2010

Memoria

Lo sé, lo sé, tengo el blog olvidado pero es que han sido tan intensas estas últimas semanas: vuelta a casa, fin de una etapa, familia, Navidad en Marruecos y primera fuera de casa (aunque afortunadamente con familia alrededor), fin de año estilo ruso, amigos, vuelta a las fiestas entre semana... qué gusto rememorar todos esos instantes de dicha, algunos de relativo duelo, después de una carrera bajo la lluvia.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Para qué sirve un guardia de tráfico?

Ahí va la pregunta: ¿para qué sirve un guardia de tráfico? ¿eh? ¿eh? Pues diréis... para regular el tráfico. Aquí en Marruecos llevan unos uniformes preciosos, con su gorrita y su banda cruzada. Pero el tráfico... ay, el tráfico. Sigue siendo un caos.
Hoy de camino a casa he visto dos o tres guardias en diferentes cruces. Al ver al primero me he parado en el borde de la acera esperando a que nos diera señal de pasar pero el tío nada, miraba los coches a un lado y a otro pero no hacía nada, era como si estuviera pensando "¡madreee, qué de cocheees!". Total que he visto que algún peatón llegaba y se ponía a cruzar inmediatamente, sorteaba un coche y paraba, sorteaba otro y paraba, así hasta que cruzaba todos los carriles. Eso es lo que aprendí el primer día que se hace aquí para cruzar pero de ahí a hacerlo en las narices del guardia... pues me daba palo. Pero no, oye, aquí se cruza así y punto. Y ojo que casi nunca hay atropellos. Los coches van embalados pero si te plantas en medio frenan a escape.

domingo, 6 de diciembre de 2009

La última

La última porque es la última entrada sobre mi compañera de piso (lo prometo, ¡si no cumplo me tiráis de las orejas!); la última porque es la última tensa conversación que hemos tenido.
Hace unas semanas le pedí que fuera ella a pagar la luz dos meses seguidos (aquí se va a pagar a la oficina) porque yo tengo un examen muy duro dentro de nada y con el trabajo casi no me queda tiempo para estudiar. Me dijo que este mes iría ella pero que el próximo me las apañara porque "era una responsibilidad compartida" (yo entre otras cosas no sabía si iba a estar aquí).
Bueno, pues ese modelo de virtudes, esa chica taaan responsable que iba a ir a pagar este mes, no sólo ha dejado pasar el plazo de 15 días para pagar sino que ha dejado pasar una semana más. Y va y se pone de uñas porque le pregunto cuándo piensa ir a pagar. Porque tendremos que echar cuentas, digo yo. Si va a ir pronto le tendré que dar mi parte pero si piensa acumularlo a la siguiente factura me tendrá que pagar el dinero que llevo adelantando yo desde hace dos semanas para compra, limpieza, etc. "Si 400 dirhams (algo menos de 40 euros) no van a ninguna parte", me dice. Pues pienso yo: para no ir a ninguna parte ya me los dejaste a deber la última vez que echamos cuentas... y si para ti ese dinero no es nada, lo podías adelantar tú alguna vez. No te jode.

P.D.: hale, y esto para que veáis cómo son los dirhams marroquíes, éste es el billete de 50 (algo menos de 5 euros).

jueves, 3 de diciembre de 2009

La familia y uno más

Esta tarde cuando he vuelto de trabajar, he abierto la puerta del frigo y me he encontrado esto:

Que, por si no lo véis bien, es un suculento plato de arroz con un adorno encima que bien podría ser una hojita de perejil, de esas del Arguiñano, pero que resulta que era...





¡esto!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Aid el Kebir

El Aïd el Kebir (Fiesta Grande) o Aïd el Adha (Fiesta del Sacrificio) es una de las festividades más importantes del Islam.

Conmemora la historia, también recogida en la Biblia, en que el profeta Abraham (Ibrahim) estuvo a punto de sacrificar a su hijo como prueba de amor y sometimiento a Dios (Yahvé/Allah). En el último momento Dios le ordenó canjearlo por un cordero. Esta historia es compartida por judíos, cristianos y musulmanes, la única diferencia es que para los dos primeros el sacrificado iba a ser Isaac, del que desciende el pueblo judío, que por eso se considera elegido por Dios, mientras que para los musulmanes fue Ismael, del que descienden los ismaelitas que a su vez son germen del pueblo árabe y elegido por Dios.
¿Qué fuerte ¿no? Por un lado, la historia es impactante, estar dispuesto a matar a su hijo por Dios... Los teólogos cristianos creo que explican esto relacionándolo con el sacrificio que luego hace Dios de su hijo Jesucristo ¡pero no voy a decirlo muy alto que lo mismo no tiene nada que ver! También me ha impactado ver cómo estas tres culturas, una vez más, compartimos más de lo que pensamos. Porque, seamos religiosos o ateos, nuestra cultura tiene raíces cristianas y el cristianismo raíces judías, y el islam a su vez hereda buena parte de ambos. Me pareció ver que una vez matado el cordero salpicaban con sangre la puerta de la casa, como hacían los judíos durante la Pascua desde las siete plagas de Egipto hasta la destrucción del templo de Jerusalén.
Hay un rito establecido para el sacrificio: se tumba al cordero sobre el costado izquierdo y se le vuelve la cabeza de espalda a La Meca, se murmura una oración, se echan un poco de sal y unas hierbas y... :-/
En España, debido a la legislación sanitaria, esto se hace en lugares habilitados (pabellones, etc.) pero ¡aquí lo hacen en cada casa! Sea en la azotea, sea en el patio común, se van repitiendo las mismas escenas en cada edificio. Cuando el animal ha muerto se hace un corte en una pata y se sopla a pleno pulmón para separar la piel y la carne.
Las costumbres varían un poco en cada país, por ejemplo en Marruecos es costumbre comer el primer día las vísceras (brochetas de hígado, corazón, etc) y el segundo día la carne; en otros países se come todo el primer día. Las cabezas generalmente las sacan a la calle y hacen hogueras donde las asan hasta que se quedan totalmente negas y les quitan los cuernos (dudo mucho que hagan algo más con ellas quedándose tan churruscadas). Las calles, sobre todo por la medina, se van llenando de pilas de pieles, restos de hogueras, cuernos quemados, etc.
Ver la ceremonia no es agradable: se trata de la muerte de un animal que se desangra y que además tarda unos minutos en agonizar y morir. Pero tampoco voy a ser yo quien critique el gesto. En España tenemos la matanza, costumbre muy extendida hace algunas décadas y que hoy en muchos pueblos se está recuperando con la sola finalidad de hacer una parrillada. Y todos los que comemos carne ya podemos imaginarnos qué había antes de cada chuleta...