El Aïd el Kebir (Fiesta Grande) o Aïd el Adha (Fiesta del Sacrificio) es una de las festividades más importantes del Islam.
Conmemora la historia, también recogida en la Biblia, en que el profeta Abraham (Ibrahim) estuvo a punto de sacrificar a su hijo como prueba de amor y sometimiento a Dios (Yahvé/Allah). En el último momento Dios le ordenó canjearlo por un cordero. Esta historia es compartida por judíos, cristianos y musulmanes, la única diferencia es que para los dos primeros el sacrificado iba a ser Isaac, del que desciende el pueblo judío, que por eso se considera elegido por Dios, mientras que para los musulmanes fue Ismael, del que descienden los ismaelitas que a su vez son germen del pueblo árabe y elegido por Dios.
¿Qué fuerte ¿no? Por un lado, la historia es impactante, estar dispuesto a matar a su hijo por Dios... Los teólogos cristianos creo que explican esto relacionándolo con el sacrificio que luego hace Dios de su hijo Jesucristo ¡pero no voy a decirlo muy alto que lo mismo no tiene nada que ver! También me ha impactado ver cómo estas tres culturas, una vez más, compartimos más de lo que pensamos. Porque, seamos religiosos o ateos, nuestra cultura tiene raíces cristianas y el cristianismo raíces judías, y el islam a su vez hereda buena parte de ambos. Me pareció ver que una vez matado el cordero salpicaban con sangre la puerta de la casa, como hacían los judíos durante la Pascua desde las siete plagas de Egipto hasta la destrucción del templo de Jerusalén.
Hay un rito establecido para el sacrificio: se tumba al cordero sobre el costado izquierdo y se le vuelve la cabeza de espalda a La Meca, se murmura una oración, se echan un poco de sal y unas hierbas y... :-/
En España, debido a la legislación sanitaria, esto se hace en lugares habilitados (pabellones, etc.) pero ¡aquí lo hacen en cada casa! Sea en la azotea, sea en el patio común, se van repitiendo las mismas escenas en cada edificio. Cuando el animal ha muerto se hace un corte en una pata y se sopla a pleno pulmón para separar la piel y la carne.
Las costumbres varían un poco en cada país, por ejemplo en Marruecos es costumbre comer el primer día las vísceras (brochetas de hígado, corazón, etc) y el segundo día la carne; en otros países se come todo el primer día. Las cabezas generalmente las sacan a la calle y hacen hogueras donde las asan hasta que se quedan totalmente negas y les quitan los cuernos (dudo mucho que hagan algo más con ellas quedándose tan churruscadas). Las calles, sobre todo por la medina, se van llenando de pilas de pieles, restos de hogueras, cuernos quemados, etc.
Ver la ceremonia no es agradable: se trata de la muerte de un animal que se desangra y que además tarda unos minutos en agonizar y morir. Pero tampoco voy a ser yo quien critique el gesto. En España tenemos la matanza, costumbre muy extendida hace algunas décadas y que hoy en muchos pueblos se está recuperando con la sola finalidad de hacer una parrillada. Y todos los que comemos carne ya podemos imaginarnos qué había antes de cada chuleta...